María Corina Machado, líder opositora y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, regresó a Venezuela el domingo después de semanas de incertidumbre. Se presentó en una iglesia católica del estado Lara, noroeste del país, abrazada por seguidores de su partido Vente Venezuela. La reaparición fue difundida por su equipo de comunicaciones.

El presidente estadounidense Donald Trump expresó su deseo de que Machado esté a salvo tras su regreso. En declaraciones a reporteros, Trump dijo no saber "nada" sobre el regreso, aunque insistió en su preocupación por la seguridad de la activista. Esta postura contrastó con declaraciones previas en las que Trump había manifestado su esperanza de que Machado regresara al país.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que las conversaciones de reconciliación respaldadas por el gobierno de Trump permitieron el regreso seguro de Machado. Estas conversaciones, según Rubio, han sido clave para garantizar su seguridad durante el viaje.

Machado, quien había estado en el exilio, había sido objeto de múltiples amenazas y presiones durante su ausencia. Su regreso ha sido visto como un hito político en un contexto de tensión entre el gobierno venezolano y la oposición.

La situación de Machado refleja la complejidad de la crisis política en Venezuela, donde la oposición sigue buscando espacios para actuar dentro de un sistema marcado por la polarización y la represión. Su regreso abre nuevas posibilidades, pero también nuevas tensiones.