El gobierno venezolano firmó un acuerdo petrolero con Estados Unidos que otorga al gobierno norteamericano un 35 % de participación en una empresa venezolana, según documentos revisados por ProPublica. El acuerdo, firmado por los secretarios de Estado y Defensa estadounidenses, establece que Estados Unidos obtendrá una parte significativa de los beneficios derivados de la producción petrolera.
El estudio revela que el pacto no asegura ingresos estables para Venezuela, ya que la participación del gobierno norteamericano se basa en un porcentaje fijo, sin garantías sobre la producción o los precios del petróleo. La empresa venezolana involucrada, controlada por un empresario local, no se comprometió a cumplir con metas de producción ni a garantizar ingresos al Estado.
El acuerdo se produce en un contexto de tensión política en Venezuela, donde el gobierno ha hecho concesiones a Estados Unidos para mejorar su situación económica. Sin embargo, analistas señalan que las inversiones extranjeras dependen de la estabilidad institucional, algo que aún no se ha logrado. La transición política sigue sin fecha, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de las relaciones comerciales entre ambos países.
El pacto refleja una estrategia de Estados Unidos para fortalecer su influencia en la región, mientras que Venezuela busca atraer inversiones para salir de la crisis. Aunque el acuerdo protege intereses empresariales, no resuelve las dificultades económicas del país, que persisten a pesar de las nuevas alianzas.


























