El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país. Esta medida, publicada en un decreto, busca frenar una actividad que, según el gobierno, agravaría los problemas financieros de las familias. La decisión se toma a nueve días de las elecciones presidenciales, lo que ha generado debate sobre su impacto en la economía y la sociedad.

El decreto, anunciado en São Paulo, entró en vigor tras su publicación oficial y deberá ser validado por el Congreso en un plazo máximo de 120 días para mantener su vigencia. Lula vinculó las apuestas con el endeudamiento de las familias, argumentando que la regulación de este sector es necesaria para proteger a los ciudadanos.

La medida ha sido criticada por algunos sectores económicos, que consideran que restringir el sector podría afectar empleos y la actividad económica. Sin embargo, el gobierno sostiene que la prohibición busca garantizar la estabilidad financiera de los hogares.

La decisión refleja una postura más estricta hacia el juego en línea, en un contexto de creciente preocupación por la deuda familiar y la regulación de servicios digitales. La implementación de esta política será clave para su éxito.