Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en la Casa Blanca en una cumbre marcada por una ceremonia ostentosa pero con pocos resultados concretos. El presidente estadounidense destacó el encuentro como una "gran reunión", aunque no se anunciaron acuerdos significativos. La visita del líder chino, que duró tres días, incluyó una cena de Estado en el Salón Este, donde Trump mostró gestos exagerados y una vestimenta formal. A pesar de la pompa, las conversaciones entre ambos líderes no generaron anuncios sustantivos, según informes de medios locales.

La relación entre Estados Unidos y China sigue siendo compleja, con tensiones en temas como comercio y seguridad. Mientras Trump elogió la relación durante la cena, el viceministro cubano negó avances en negociaciones con EE.UU. Contradiciendo declaraciones del presidente. Además, la Casa Blanca negó el acceso a dos periodistas de CNN durante la llegada de Xi, pese a una decisión judicial que había restablecido sus credenciales.

La visita de Xi a Washington concluyó con una gira por los Archivos Nacionales, actividad oficial final de su gira. Aunque la cumbre fue formal y lujosa, las expectativas de avances concretos no se cumplieron. La falta de compromisos reales refleja la dificultad de los dos líderes en encontrar puntos de acuerdo en un contexto de desconfianza mutua.