Trump y Xi Jinping anunciaron la prolongación de la tregua comercial entre Estados Unidos y China hasta enero, evitando la imposición de nuevos aranceles. La decisión se tomó tras una reunión en Washington, donde ambos líderes evitaron confrontaciones abiertas y mantuvieron una postura de cooperación en temas clave como la inteligencia artificial. Aunque no se alcanzó un acuerdo comercial significativo, la tregua permitirá a ambos países continuar negociando sin interrupciones.

Trump expresó su confianza en el desarrollo de la inteligencia artificial, proponiendo rebautizarla como "superinteligencia". Xi Jinping, por su parte, exigió a Trump competencia sana y prudencia, destacando la importancia de una relación bilateral estable. A pesar de las tensiones en temas como Irán, los líderes mantuvieron una actitud diplomática durante la visita.

La reunión incluyó una ceremonia simbólica donde Trump mostró a Xi documentos históricos estadounidenses, reforzando el esfuerzo por construir un entendimiento mutuo. Aunque las diferencias persisten, la tregua comercial representa un paso hacia la estabilidad en las relaciones entre los dos países.

Trump aceptó la invitación de Xi para visitar China durante la cumbre de la APEC, lo que podría permitir una mayor coordinación en temas económicos y tecnológicos. La próxima reunión está programada en Shenzhen, donde se espera un enfoque más concreto en la colaboración bilateral.