El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronunció un discurso en la Asamblea General de la ONU donde destacó la amenaza que representa Irán para la seguridad global. Durante su intervención, Netanyahu afirmó que la destrucción de las instalaciones nucleares iraníes fue una decisión fácil, ya que, de no actuar, "todos estaríamos muertos". Esta declaración se enmarca en una serie de advertencias que ha repetido en múltiples ocasiones sobre el peligro nuclear de Irán.
Varios países, incluyendo Qatar, Turquía e Irán, rechazaron las acusaciones de Netanyahu durante la misma sesión. Estos países cuestionaron la postura del primer ministro, señalándolo por la situación en Gaza y expresando desacuerdo con su presencia en la Asamblea General. La tensión entre Israel y otros actores regionales se reflejó en el rechazo generalizado al discurso de Netanyahu, que fue acompañado por un boicot de varios países.
Además, la situación en Yemen añadió complejidad a la discusión. El gobierno yemenita advirtió que las operaciones de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, en el estrecho de Bab el-Mandeb representan una amenaza para la economía global. Esta alerta resalta el papel indirecto de Irán en conflictos regionales, ampliando el alcance de su influencia.


























