Donald Trump ha expresado dudas sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 52 % de los votos frente al 48 % de Flávio Bolsonaro. El mandatario estadounidense afirmó que las elecciones "me parecieron como otra elección amañada" y que no respaldó a ninguno de los candidatos. Aunque no intervino directamente en el proceso electoral, Trump criticó la imagen generada por los comicios, describiéndolos como "malo" y "negativo".

Las encuestas previas a las elecciones sugirieron una ventaja para Bolsonaro, pero Lula logró un triunfo sorpresa. Trump, quien ha cuestionado en el pasado la transparencia de otros procesos electorales, insistió en que los resultados no reflejan una elección "indiscutible". Aunque no se han reportado irregularidades oficiales, su comentario refleja una postura habitual en su campaña política.

La victoria de Lula marca un cambio en América Latina, interrumpiendo una racha de siete victorias consecutivas de candidatos conservadores. Esta tendencia ha generado reacciones en Estados Unidos, donde Trump ha mantenido una postura crítica hacia los resultados, sin embargo, no ha llamado a una intervención directa. La situación refleja tensiones entre modelos políticos en la región, con Lula representando una alternativa a la derecha.