El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia el jueves tras enfrentar presión por su estrecha relación con el banco Ueno, que se encuentra en quiebra. La crisis financiera desencadenada por la quiebra del Neobanco Ueno afectó a miles de usuarios y generó una crisis política. El presidente, quien había sido elegido en 2022, dejó su cargo antes de que se iniciara un juicio político contra él.
La quiebra de Ueno, un banco digital fundado en 2018, dejó sin dinero a cientos de miles de clientes. El banco, que ofrecía servicios de microcréditos y cuentas digitales, se convirtió en uno de los principales actores financieros del país. Sin embargo, problemas de liquidez y malas prácticas de gestión llevaron a su colapso. La situación generó una crisis de confianza en el sistema financiero paraguayo.
El presidente Peña fue acusado de mantener vínculos estrechos con Ueno, lo que generó críticas por posibles conflictos de intereses. A pesar de su renuncia, el gobierno continúa investigando la situación. La crisis ha puesto de relieve las debilidades en la regulación financiera del país y ha generado debates sobre la responsabilidad de los líderes políticos en temas económicos. La situación sigue siendo un tema de gran importancia para la estabilidad política y económica del Paraguay.





























