Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido acusados por la Fiscalía de Nueva York de conspirar para cometer torturas contra opositores venezolanos y ciudadanos estadounidenses. Esta nueva imputación se suma a las cargos previos contra Maduro, que ya incluían acusaciones de narcoterrorismo. La Fiscalía sostiene que la pareja utilizó métodos como descargas eléctricas, asfixia y abusos físicos durante más de dos décadas para mantener el control del poder.

La acusación formal detalla que los abusos afectaron a miles de personas, tanto en Venezuela como en Estados Unidos. La audiencia judicial está programada para evaluar los cargos, lo que podría llevar a penas severas, incluyendo cadena perpetua o pena de muerte. Expertos legales han alertado sobre las consecuencias legales graves que enfrentan los acusados.

Esta situación se inscribe en un contexto de tensión internacional entre Estados Unidos y Venezuela. Maduro, quien fue depuesto en 2019, ha sido objeto de múltiples acusaciones por parte de autoridades estadounidenses. La Fiscalía de Nueva York ha destacado la gravedad de los hechos, señalando que las acciones de la pareja constituyen una forma de tortura psicológica. La imputación refleja una estrategia legal para abordar los abusos cometidos durante el mandato del líder venezolano.