La semana en la frontera entre Táchira y Norte de Santander comenzó con temperaturas altas que afectaron a los ciudadanos que cruzan la línea divisoria. Los puntos de paso sufrieron congestión por el calor extremo, lo que generó apagones en algunas zonas.
Los ciudadanos que intentan cruzar la frontera enfrentaron condiciones climáticas adversas, con temperaturas que superaron los 35 grados Celsius. Esto provocó que muchos retrasaran sus viajes, lo que agravó la acumulación de vehículos en los controles de aduana.
El calor también impactó en la infraestructura eléctrica de la zona, causando interrupciones en el suministro de energía. Según informes locales, varios puntos de acceso experimentaron cortes de luz que duraron entre 30 minutos y dos horas.
Este fenómeno climático se suma a las dificultades habituales en la zona fronteriza, donde la movilidad es limitada por factores como la seguridad y la regulación de los tránsitos. La situación ha generado preocupación entre los residentes y los viajeros que dependen de estos cruces para sus actividades diarias.
La región ha enfrentado en los últimos meses condiciones climáticas extremas, lo que ha afectado la vida cotidiana y el comercio en ambos lados de la frontera. La comunidad local espera que las autoridades tomen medidas para mejorar la infraestructura y garantizar un flujo más fluido de personas y bienes.




























