La frontera entre Colombia y Venezuela se vuelve insegura durante la noche debido a la falta de vigilancia en los puntos de control. A las 9:00 de la noche, la situación cambia drásticamente: las vallas que delimitan la zona son atravesadas tanto por ciudadanos colombianos como venezolanos. La mayoría de los funcionarios desaparecen de los puntos de control, lo que facilita el paso libre.
Aunque Venezuela no permite que peatones transiten desde San Antonio hasta La Parada una vez que cierra la frontera, Colombia mantiene la circulación. Esta situación ha generado preocupación entre los residentes de la zona, quienes denuncian la falta de seguridad y el abandono de los controles.
La frontera entre ambos países ha sido históricamente un punto de tensión, especialmente en la región de La Parada, donde la migración y el control de movimientos han sido temas recurrentes. En los últimos meses, la situación ha empeorado debido a la escasez de personal en los puntos de control y la falta de coordinación entre las autoridades. Esta situación refleja un desgaste en la capacidad de gestión de la frontera, lo que pone en riesgo la seguridad de los habitantes de la zona.


























