El gobierno francés anunció la implementación de toques de queda en algunas zonas tras los disturbios violentos del fin de semana. El ministro de Interior, Gérard Lecornu, explicó que, aunque no descartó el estado de emergencia, optó por medidas parciales para contener la situación.

Las protestas, que se intensificaron el sábado, derivaron en violencia con la destrucción y saqueo de numerosos negocios. Lecornu confirmó que se ha movilizado un despliegue policial "de enorme envergadura" para controlar la situación. Más de 200 investigadores analizarán las grabaciones del fin de semana en la región de París para identificar a los sospechosos.

Este tipo de medidas se ha aplicado previamente en otras ciudades francesas tras protestas similares. Las autoridades buscan evitar que la violencia se expanda y garantizar la seguridad pública. La situación sigue siendo vigilada de cerca, con la expectativa de que se mantengan las medidas de contención en las próximas horas.