Los mineros del Distrito Centinela y Minera Esperanza iniciaron un paro el 7 de octubre tras fracasar las negociaciones contractuales. La medida afectó la producción y los envíos de cobre, que alcanzaron su nivel más bajo en un año. Los operarios, que representan más de 700 trabajadores, se movilizaron para exigir mejoras salariales y condiciones laborales.

El paro se produjo en un contexto de subida de precios del cobre en mercados internacionales, lo que debería haber impulsado la producción. Sin embargo, la interrupción de la actividad generó una disminución significativa en la exportación del metal. Las autoridades locales han llamado a la calma y han abierto canales de diálogo para resolver el conflicto.

El sector minero chileno es uno de los principales exportadores mundiales de cobre, y su producción tiene un impacto global en los precios del metal. Este episodio refleja las tensiones entre empleados y empresas en un sector clave para la economía del país. El paro se prolongó durante varias semanas, afectando la cadena de suministro y generando incertidumbre en los mercados. Las negociaciones continúan, pero no se ha anunciado una fecha de fin del conflicto.