Bancos y fintechs en América Latina enfrentan un desafío común: convertir la expectativa de personalización en una realidad para los usuarios. Según un estudio reciente, el 72% de los consumidores valora la personalización al momento de utilizar servicios financieros, pero solo el 35% los usa con regularidad. Esta brecha entre lo que se espera y lo que se practica refleja una dificultad en la adaptación de los servicios al comportamiento real de los usuarios.
Las instituciones financieras, tanto tradicionales como digitales, están redefiniendo sus estrategias para mejorar la experiencia del cliente. La competencia por alianzas se intensifica, con empresas que buscan integrar tecnologías innovadoras y ofrecer soluciones más ajustadas a las necesidades individuales. Sin embargo, la falta de confianza y la resistencia al cambio siguen siendo barreras significativas.
A pesar de la creciente penetración del sistema financiero en la región, el uso regular de los servicios sigue siendo un reto. Los consumidores, aunque interesados en opciones personalizadas, aún prefieren opciones más tradicionales o confiables. Esta dinámica impulsa a los actores del sector a innovar, pero también a reflexionar sobre cómo mejorar la adopción de estos nuevos modelos.





























