La policía española ha iniciado una operación para desalojar a migrantes de las playas de Ceuta, en la frontera con Marruecos. Las autoridades han construido nuevos alojamientos temporales dentro del puerto de la pequeña ciudad autónoma. Estas estructuras, con capacidad para 1.700 personas, se suman a otras ya existentes con el objetivo de albergar a los migrantes que aún se encuentran en la zona.
La operación se lleva a cabo en un contexto de tensión en la región, donde la presencia de migrantes en las playas ha generado preocupación por la seguridad. Según fuentes oficiales, los migrantes han sido trasladados a las carpas en el puerto, lo que busca mejorar las condiciones de acogida y evitar aglomeraciones en las zonas costeras.
La Policía continúa con el desalojo, mientras se coordinan los recursos para garantizar una atención adecuada a los afectados. No se han reportado incidentes graves durante el proceso, aunque se mantienen vigilancias en las zonas cercanas para prevenir cualquier situación de riesgo.
La operación refleja la complejidad de la gestión migratoria en Ceuta, donde la interacción entre la comunidad local y los migrantes sigue siendo un tema de debate.




























