En menos de diez meses, España ha sufrido dos accidentes ferroviarios mortales, con un saldo total de más de 110 víctimas fatales. Estos incidentes han generado una fuerte preocupación sobre la seguridad de su red de alta velocidad, que ocupa el segundo lugar mundial en extensión, tras China.

El primer accidente ocurrió en julio de 2023, cuando un tren de alta velocidad se salió de las vías en la región de Castilla y León, causando siete muertes. El segundo suceso, en noviembre de 2024, afectó a la línea Madrid-Sevilla, con al menos 105 personas fallecidas. Estos números han elevado el total de muertes en la red española a más del 72,6% del total mundial en la categoría.

España, que en el pasado era considerado uno de los países más seguros en transporte ferroviario, ha experimentado una caída significativa en su nivel de seguridad. Antes del accidente de Urda en 2023, el país compartía con Japón, Francia y Alemania el título de líder en seguridad en trenes de alta velocidad. Ahora, su situación se ha vuelto más crítica, con cifras que superan incluso a las de China.

La red ferroviaria española, que abarca más de cuatro mil kilómetros de vías, ha sido objeto de críticas por su mantenimiento y operación. A pesar de su extensión, la frecuencia de accidentes ha generado llamados a una revisión integral del sistema. La comunidad internacional ha observado con atención estos sucesos, poniendo en duda la eficacia de las medidas de seguridad implementadas.