Los Estados Unidos lanzaron ataques contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz el 2 de noviembre, según informes de medios estadounidenses. Las operaciones, descritas como "defensivas", se realizaron en respuesta a lo que Washington denomina ataques contra sus activos. Los ataques ocurrieron en la noche del 2 al 3 de noviembre, en un contexto de tensión creciente entre Estados Unidos e Irán.

Las Fuerzas Armadas estadounidenses atacaron posiciones de misiles iraníes en la isla de Qeshm, la más grande de Irán en el estrecho de Ormuz. Los ataques se produjeron días antes de las elecciones legislativas en Estados Unidos, que se celebrarán el 8 de noviembre. La operación se enmarca en un contexto de negociaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos, mediadas por Qatar y Pakistán.

El conflicto en Oriente Medio ha tenido un impacto significativo en el precio del petróleo. El crudo Brent subió un 1,3% a $106,13 el barril, mientras que el West Texas Intermediate aumentó un 1,5% a $97,91. La tensión entre Estados Unidos e Irán ha generado inestabilidad en los mercados energéticos, lo que ha afectado a la economía global.

La operación estadounidense se produce en un momento crítico para el Partido Republicano, que busca mantener su influencia en el Congreso. Los ataques podrían influir en la percepción pública de la política exterior del gobierno actual, especialmente en un contexto electoral. La situación refleja la complejidad de las relaciones internacionales en Oriente Medio, donde la diplomacia y la fuerza militar se entrelazan.