Bolsonaro mantiene su liderazgo en la intención de voto según una encuesta reciente, con un 51% de apoyo. Lula da Silva, su principal rival, se acerca significativamente, reduciendo la brecha en las encuestas. El balotaje entre ambos candidatos está programado para el 25 de octubre.
La campaña de Lula ha lanzado medidas populistas como el transporte público gratuito los fines de semana, mientras que Bolsonaro ha rechazado cumplir con semejantes promesas. Un juez brasileño ordenó a Meta tratar igualmente a ambos candidatos en la difusión de contenidos políticos, advirtiendo sobre multas diarias si no se cumple la orden.
El debate presidencial entre Lula y Bolsonaro está programado para la próxima semana, organizado por la cadena Band. Además, el ultra Renan Santos, cuarto en la primera vuelta, rechaza apoyar a ninguno de los dos candidatos y defiende mantener un proyecto político independiente.
La reducción de la jornada laboral en Brasil, que pasa de 44 a 40 horas semanales con dos días de descanso remunerado, es otra medida promovida por el gobierno de Lula antes del balotaje. Esta iniciativa busca ganar apoyo en la población.
El contexto muestra una campaña electoral intensa, con ambos candidatos intentando captar el voto de la ciudadanía mediante políticas públicas y estrategias de comunicación. La proximidad en las encuestas indica una competencia muy reñida en las elecciones presidenciales de Brasil.


























