EE.UU. Completó la retirada de sus tropas de Irak, marcando el fin de la misión internacional contra el Estado Islámico. La operación, que duró más de una década, se concluyó con la salida de las últimas unidades estadounidenses del país. Esta decisión sigue a una serie de operaciones militares que buscaban contener el avance del grupo yihadista.
El gobierno estadounidense anunció que la retirada se realizó de forma segura y respetuosa con las autoridades iraquíes. La operación fue coordinada con aliados internacionales, incluyendo a la coalición liderada por Estados Unidos. La presencia estadounidense en Irak se había centrado en apoyar a las fuerzas locales contra el Estado Islámico.
La retirada de tropas fue celebrada por el presidente Donald Trump, quien la describió como una victoria para Estados Unidos. Según su declaración, esta acción refleja el éxito de la estrategia militar y la capacidad del país para lograr sus objetivos en el extranjero. La decisión también fue vista como un paso hacia una nueva fase en las relaciones internacionales.
La presencia de EE.UU. En Irak se inició tras la invasión de 2003, con el objetivo de derrocar al régimen de Saddam Hussein. A lo largo de los años, las fuerzas estadounidenses se involucraron en múltiples conflictos, incluyendo la lucha contra el Estado Islámico. La retirada de tropas marca un cambio en la política exterior de Estados Unidos, que busca reducir su compromiso en regiones conflictivas.





























